Lugares de interés en Montreal

Rue Sainte Catherine

Es la calle principal de la ciudad y se divide en dos en el cruce con la Rue Berri. Al Este de la misma queda The Village el barrio gay, alegre y lleno de bares, mientras que la zona Oeste es la calle de referencia comercial del centro de la ciudad.El lado Este es fantástico para disfrutar durante los momentos de ocio, mientras que el Oeste es interesante para recorrerlo durante el día. En él nos encontramos, primero, con el Quartier des Spectacles, donde se encuentran la Place des Arts, la Ópera y la sede de los Ballets Canadienses. La Place des Arts es, también, uno de los grandes puntos de referencia de la ciudad para los espectáculos al aire libre.Una vez pasada esta zona, nos encontramos con la parte más comercial de la calle, abarrotada de tiendas y siempre con mucha gente durante todo el día. No obstante, la vida comercial de la zona se combina muy bien con la presencia de restaurantes y bares lo que permite que la calle no se quede sin animación una vez finalizado el horario comercial.Es más, a medida que nos vamos dirigiendo hacia el oeste y una vez pasada la Rue Peel, encontramos una animadísima zona de restaurantes y bares que mantiene la actividad en la zona hasta bien entrada la noche.

Plateau Mont Royal

Mont RoyalEl Plateau es uno de los barrios más agradables de la ciudad. Está situado a un par de kilómetros del centro urbano de Montreal y, si no tenemos mucha prisa, podemos desplazarnos a él a pie. Limita también con el Mont Royal. El Plateau es un barrio tranquilo, con una arquitectura compuesta mayoritariamente por casas de dos o tres pisos y calles rectas y tranquilas entre las que aparecen algunas avenidas mayores.Es un barrio popular por sus cafés, sus pequeñas tiendas de moda y su aire de zona residencial tranquila. Sus casas de dos o tres plantas tienen un elemento característico de la ciudad de Montreal: el acceso a los apartamentos de las diferentes plantas no se hace por escaleras interiores, sino por escaleras situadas en el exterior de la casa. Para ello, se construyen escaleras típicas de hierro forjado pero que son curvas en lugar de rectas, casi como si se tratara de una escalera de caracol.El Plateau es conocido también por ser referencia de la gastronomía de Montreal. Es una zona con bastantes cafés y restaurantes y en ella podremos encontrar algunas especialidades locales. Por ejemplo, la poutine del restaurante La Banquise o los bocadillos de smoked meat (pastrami) de la Charcouterie Schwartz en el Boulevard Saint Laurent, conocido también por su animado festival callejero del verano. La ruta gastronómica la concluimos en la zona vecina del Mile End con los bagels de la panadería St Viateur.Podemos llegar al barrio a pie fácilmente desde el centro de la ciudad, aunque quizá el mejor punto para comenzar la exploración es a partir de la estación de Metro de Mont Royal, en la intersección entre la Rue Saint-Denis y la Avenue du Mont-Royal.

Islas de Sainte Helene y Notre Dame

Las islas de Sainte Helene y Notre Dame están situadas en el río Saint Laurent, frente al centro de la ciudad de Montreal y fueron el corazón de la Exposición Mundial de 1967. A día de hoy, son una zona de recreo de la ciudad, una de sus más importantes zonas verdes y cuentan con el emblemático edificio de la Biosphere y el circuito de Fórmula 1. El conjunto de las dos islas, separadas apenas por unos metros de río y comunicadas entre sí por dos puentes, forma el llamado Parque Jean Drapeau.En principio, sólo la isla de Sainte Helene era de origen natural y con unas dimensiones mucho más reducidas de las actuales. Había otras islas menores en los alrededores y para la Exposición de 1967 se aprovechó la tierra que se había extraído de la excavación del metro para agruparlas en una gran isla y crear la vecina isla de Notre Dame.Parc Jean Drapeau MontrealDe la Exposición del 67 ha quedado apenas La Biosphere -un museo medioambiental-. No obstante, no es la única atracción que albergan estas dos islas. En la misma isla de Sainte Helene se encuentra el Parque de Atracciones de La Ronde y algunas esculturas interesantes.Por su parte, la isla artificial de Notre Dame alberga el circuito de Fórmula 1 -abierto al tráfico, patinadores y ciclistas fuera de la época de competiciones-, el casino, el canal de remo y piragüismo de los Juegos Olímpicos de Montreal y una pequeña playa artificial -no gratuita-.Ambas islas son fantásticas para un paseo al atardecer o para tomarse un día tranquilo y relajado. Son una excursión bastante habitual para los habitantes de Montreal y también son muy populares por sus ocasionales fuegos artificiales. Son islas muy agradables, también, para recorrer en bicicleta. Para llegar hsta ellas lo más fácil es ir en metro hasta la estación Jean Drapeau, pero en verano es posible hacerlo también con barcos que salen desde el Vieux Port. Hay, también, un carril bici que nos lleva desde el centro de la ciudad a las islas.

Zona Olímpica

La verdad es que, de todas las ciudades olímpicas que he visitado, Montreal es una de las que más ignora su pasado como sede de los Juegos, quizá por las enormes deudas que provocaron a la ciudad. No obstante, en la zona noreste de la ciudad han quedado parte de los estadios y edificaciones que se construyeron con motivo de la Olimpiada de 1976.El Estadio Olímpico de Montreal fue el principal emblema de aquellos juegos y, sorprendentemente, ha traído más dolores de cabeza que satisfacciones a las autoridades de la ciudad de Montreal. Sus costes de construcción se dispararon y parte de su estructura se desplomó hace unos años, obligando a costosas reformas. El estadio destaca arquitectónicamente por su torre inclinada, la mayor del mundo de este tipo. Podemos subir hasta lo alto de ella si queremos tener una vista elevada de la ciudad pero queda tan lejos del centro de la ciudad que no mejora las vistas que podemos tener gratis desde el Mont Royal.Muy cerca del mismo podemos visitar el antiguo velódromo, convertido hoy en el Biodome, una especie de zoológico y jardín botánico cubierto -el jardín botánico al aire libre de Montreal está también muy cerca del Parque Olímpico– en el que podemos encontrar cuatro ecosistemas americanos: la selva amazónica, el bosque quebequés, el golfo de San Lorenzo y los polos Norte y Sur. Recomendable para los amantes de la naturaleza.Finalmente, en la zona podremos encontrarnos también con el original edificio de la antigua Villa Olímpica, con una inconfundible forma de pirámide.No es, para mi gusto, la zona más llamativa de la ciudad, pero quien quiera visitarla puede llegar fácilmente hasta ella en la línea verde de metro hasta las estaciones de Pie IX o Viau.

RESO

Para hacerse una idea de la finalidad real del RESO tenemos que hacer el esfuerzo de imaginarnos lo duro que es el invierno en una ciudad como Montreal, en la que los termómetros pueden bajar de 20 grados bajo cero y donde las calles aparecen frecuentemente cubiertas de nieve.Una vez hecho esto, podemos explicar que el RESO es una especie de ciudad subterránea formada por más de 32 kilómetros de túneles que se extiende por debajo del centro de Montreal, conectando los principales centros comerciales, financieros y de ocio de la ciudad. No obstante, lejos de ser una simple red de túneles, albergan tiendas y restaurantes en lo que es todo un centro comercial subterráneo.La principal finalidad de esta red de túneles es que quienes tengan que trabajar o desplazarse por el centro de la ciudad durante los meses de invierno no tengan que salir a la calle y sufrir las temperaturas bajo cero. No obstante, está abierto durante todo el año.

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